
La naturaleza agitada es confidente y símbolo de la pasión desbordante del yo poético. El estallido de la emoción es un tema frecuente en la estética del Romanticismo, y se patentiza en este poema de Bécquer, recitado por el profesor Pepe Barrio.
Observad cómo en el tercer verso de cada párrafo: envuelto, arrastrado, arrebatado, el acento rítmico cae en las sílabas segunda, tercera y cuarta. El ánimo del hablante lírico es cada vez más desesperado.
RIMA LII
Olas gigantes que os rompéis bramando
en las playas desiertas y remotas,
envuelto entre la sábana de espumas,
¡llevadme con vosotras!
Ráfagas de huracán que arrebatáis
del alto bosque las marchitas hojas,
arrastrado en el ciego torbellino,
¡llevadme con vosotras!
Nube de tempestad que rompe el rayo
y en fuego ornáis las sangrientas orlas,
arrebatado entre la niebla oscura,
¡llevadme con vosotras!.
Llevadme, por piedad, a donde el vértigo
con la razón me arranque la memoria.
¡Por piedad! ¡Tengo miedo de quedarme
con mi dolor a solas!.
Gustavo Adolfo Bécquer
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