“El bamú japonés”
Una amiga y también profe -Pilar Torres-nos ha enviado este cuento, que repara en la satisfacción que resulta del esfuerzo a largo plazo, del trabajo día a día, aunque su efecto apenas se perciba momentáneamente. Esta percepción es aplicable al estudio, que necesita su tiempo de asimilación y de reflexión. Este quehacer intelectual no proporciona un placer inmediato muchas veces-hay algunas disciplinas que nos gustan más que otras-, pero sí nos desarrolla unas habilidades que nos preparan para cualquier trabajo que debamos afrontar en un futuro.
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EL BAMBÚ JAPONÉS
Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo convierte en no apto para impacientes. Siembras la semilla, la abonas y te ocupas de regarla constantemente. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable; en realidad no pasa nada durante los siguientes siete años, a tal punto que un cultivador inexperto pensaría que las semillas eran infértiles. Sin embargo, durante el séptimo año en un período de tan solo seis semanas la planta de bambú crece hasta treinta metros.
¿Tardó sólo seis semanas en crecer? No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse. Durante esos siete años de aparente inactividad el bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.
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Precioso cuento cargado de simbolismo. Me ha encantado. Gracias y saludos.