Esta será la próxima película que veremos en Alternativa esta semana en 1º E. Hellen es una niña ciega sorda y muda que no puede comunicarse. Una maestra le intenta enseñar por medio de unos signos, pero ¿cómo hacerle comprender que los signos le llevan a un significado? ¿Creéis que es fácil?
Gustavo Adolfo Bécquer, en sintonía con el espíritu romántico, patentiza la frustación amorosa integrando el mundo de la naturaleza en la expresión poética.
Tú eras el huracán y yo la alta
torre que desafía su poder:
¡tenías que estrellarte o que abatirme!…
¡No pudo ser!
Tú eras el océano y yo la enhiesta
roca que firme aguarda su vaivén:
¡tenías que romperte o que arrancarme!…
¡No pudo ser!
Hermosa tú, yo altivo: acostumbrados
uno a arrollar, el otro a no ceder;
la senda estrecha, inevitable el choque…
¡No pudo ser!
Lo recita el profesor Pepe Barrio Fernández
1. Después del análisis métrico es interesante señalar el efecto de los versos pentasílabos frente al los endecasílabos ¿Cuál es el valor expresivo de los encabalgamientos?
2. Reconoced los principales recursos estilísticos: metéforas, elipsis, antítesis y paralelismos y explicad su presencia en relación con el contenido.
3. La naturaleza se representa de forma violenta: observad el significado de las formas verbales, los sustantivos y la expresividad de las exclamaciones.
Nos encandiló la escena del balcón, con sus dos jóvenes y noveles protagonistas Olivia Hussey y Leonard Within. Inspirada en la tragedia de William Shakespeare, el director Franco Zefirelli la llevó al cine en 1968.
De Cancionero, diario poético, (1953) es esta poesía, en la que Unamuno tiende a la brevedad, a la esencia del contenido. Este cauce poético le sirve para expresar sus divagaciones sobre la existencia, preocupación vital que recorre también su obra en prosa. Escuchad qué es leer para él, en la voz del profesor Pepe Barrio Fernández, gran admirador, por cierto, de este escritor.
Leer, leer, leer, vivir la vida
que otros soñaron.
Leer, leer, leer, el alma olvida
las cosas que pasaron.
Se quedan las que quedan, las ficciones,
las flores de la pluma,
las solas, las humanas creaciones,
el poso de la espuma.
Leer, leer, leer; ¿seré lectura
mañana también yo?
¿Seré mi creador, mi criatura,
seré lo que pasó?
Y ahora, un poco de actividad intelectual, de reflexión (de “rollo”, -como dirías con vuestras palabras-), por si os ha dejado confusos:
1. ¿Creéis que leer es como si viviéramos las historias que otros se imaginan?
2. Las “creaciones humanas”, esas historias inventadas es lo que permanece cuando el escritor que las ha inventado muere. Fijáos con qué imágenes las describe “las flores de la pluma”, el poso de la espuma”.
3. ¿Creéis que el autor puede verse como un dios de su propia creación? ¿Lo deducís por algún verso?
Una amiga y también profe -Pilar Torres-nos ha enviado este cuento, que repara en la satisfacción que resulta del esfuerzo a largo plazo, del trabajo día a día, aunque su efecto apenas se perciba momentáneamente. Esta percepción es aplicable al estudio, que necesita su tiempo de asimilación y de reflexión. Este quehacer intelectual no proporciona un placer inmediato muchas veces-hay algunas disciplinas que nos gustan más que otras-, pero sí nos desarrolla unas habilidades que nos preparan para cualquier trabajo que debamos afrontar en un futuro.
EL BAMBÚ JAPONÉS
Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo convierte en no apto para impacientes. Siembras la semilla, la abonas y te ocupas de regarla constantemente. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable; en realidad no pasa nada durante los siguientes siete años, a tal punto que un cultivador inexperto pensaría que las semillas eran infértiles. Sin embargo, durante el séptimo año en un período de tan solo seis semanas la planta de bambú crece hasta treinta metros.
¿Tardó sólo seis semanas en crecer? No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse. Durante esos siete años de aparente inactividad el bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.
Cuenta una vieja leyenda de los indios Sioux, que una vez llegaron hasta la tienda del consejero de la tribu, tomados de la mano, Toro Bravo, el más valiente y honorable de los jóvenes guerreros, y Nube Azul, la hija del cacique, ella una de las más hermosas mujeres de la tribu…. - Nos amamos…- empezó el joven - Y nos vamos a casar….- dijo ella. - Y nos queremos tanto que tenemos miedo, queremos un hechizo, un conjuro, o un talismán, algo que nos garantice que podremos estar siempre juntos, que nos asegure que estaremos uno al lado del otro hasta encontrar la muerte. - Por favor- repitieron - ¿hay algo que podamos hacer? El viejo los miró y se emocionó al verlos tan jóvenes, tan enamorados y tan anhelantes esperando su palabra. - Hay algo -dijo el viejo- pero no sé…es una tarea muy difícil y sacrificada. Nube Azul -dijo el brujo- ¿ves el monte al norte de nuestra aldea? Deberás escalarlo sola y sin más armas que una red y tus manos, deberás cazar el halcón más hermoso y vigoroso del monte, si lo atrapas, deberás traerlo aquí con vida el tercer día después de luna llena ¿comprendiste? - Y tú, Toro Bravo -siguió el brujo- deberás escalar la montaña del trueno, cuando llegues a la cima, encontrarás la más brava de todas las águilas, y solamente con tus manos y una red, deberás atraparla sin heridas y traerla ante mí, viva, el mismo día en que vendrá Nube Azul. !Salgan ahora! Los jóvenes se abrazaron con ternura y luego partieron a cumplir la misión encomendada, ella hacia el norte y él hacia el sur. El día establecido, frente a la tienda del brujo, los dos jóvenes esperaban con las bolsas que contenían las aves solicitadas. El viejo les pidió que con mucho cuidado las sacaran de las bolsas, eran verdaderamente hermosos ejemplares. - Y ahora qué haremos…-preguntó el joven- ¿los mataremos y beberemos el honor de su sangre? - No - dijo el viejo. - ¿Los cocinaremos y comeremos el valor en su carne?- propuso la joven. - No -repitió el viejo. - Harán lo que les digo: tomen las aves y atenlas entre sí por las patas con estas tiras de cuero, cuando las hayan anudado, suéltenlas y que vuelen libres. El guerrero y la joven hicieron lo que se les pedía y soltaron los pájaros, el águila y el halcón intentaron levantar vuelo pero sólo consiguieron revolcarse por el suelo. Unos minutos después, irritados por la incapacidad, las aves arremetieron a picotazos entre sí hasta lastimarse. - Este es el conjuro. Jamás olviden lo que han visto, son ustedes como un águila y un halcón, si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no sólo vivirán arrastrándose, sino que además, tarde o temprano, empezarán a lastimarse el uno al otro. Si quieren que el amor entre ustedes perdure “Vuelen juntos…pero jamás atados”.
Os dejo un tráiler de la película que veremos esta semana “Los chicos del coro” (2004), deChristophe Barratier, en 1º ESO. Después de su visionado podremos trabajar algunos aspectos: el reconocimiento de la autoridad impuesta o elegida, la educación como forma de mejora del ser humano, la delincuencia en los jóvenes, el castigo, el desafío de la autoridad y la adopción.
Que por mayo era, por mayo,
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor;
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión;
que ni sé cuándo es de día
ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba al albor.
Matómela un ballestero;
déle Dios mal galardón.
Quiero dedicarte un soneto mi amor,Quiero que me salga de este corazón,Aunque te lo escriba con mucha pasión,Cualquiera podría hacer algo mejor.Pero me he empeñado en que aunque dé pavor,Voy a hacerlo por una sola razón,Quiero pasar de una vez ya a la acción,Que cuando lo leas sientas mi calor.Bueno pues comienzo, que eres mi vida,Que eres un sueño, que te necesito,Que has sido tú mi meta cumplida.Que esto no está bien, y te lo repito,Que sepas que aunque no rime ni mida,Lo que aquí te expreso es lo bonito.
Anónimo de 3ºESO
Estupendo, Anónimo. Algo parecido pasaría por la cabeza de Lope de Vega cuando compuso el siguiente, en el siglo XVII:
Un soneto me manda hacer Violante
que en mi vida me he visto en tanto aprieto;
catorce versos dicen que es soneto;
burla burlando van los tres delante.
Yo pensé que no hallara consonante,
y estoy a la mitad de otro cuarteto;
mas si me veo en el primer terceto,
no hay cosa en los cuartetos que me espante.
Por el primer terceto voy entrando,
y parece que entré con pie derecho,
pues fin con este verso le voy dando.
Ya estoy en el segundo, y aun sospecho
que voy los trece versos acabando;
contad si son catorce, y está hecho.