“Umbrío por la pena, casi bruno”. Miguel Hernández

Siempre me ha sobrecogido este poema de Miguel Hernández. Pertenece a “El rayo que no cesa”, publicado em 1936, año en que comenzó la guerra civil. “Apenado” por el amor, se somete a la rígida disciplina del soneto, que lo aprisiona más en su dolor. Aunque de aparente sencillez, su simbología lo acerca a una poesía más moderna que la de su época.Para saber más sobre este poemario podéis leer un estudio de Ramón Fernández Palmeral.

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Recitado por el profesor Pepe Barrio Fernández

Umbrío por la pena, casi bruno,
porque la pena tizna cuando estalla,
donde yo no me hallo no se halla
hombre más apenado que ninguno.

Sobre la pena duermo solo y uno,
pena es mi paz y pena mi batalla,
perro que ni me deja ni se calla,
siempre a su dueño fiel, pero importuno.

Cardos y penas llevo por corona,
cardos y penas siembran sus leopardos
y no me dejan bueno hueso alguno.

No podrá con la pena mi persona
rodeada de penas y de cardos:
¡cuánto penar para morirse uno!

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2 comentarios

Archivado bajo LITERATURA, Poemas recitados, Siglo XX

2 Respuestas a ““Umbrío por la pena, casi bruno”. Miguel Hernández

  1. Comentarios a: “Umbrío por la pena”.
    Hallamos 9 alusiones a la pena y 1 a apenado. Donde el poeta destila pena amorosa y medita sobre ella con angustia. Nos revela que por no haber conseguido su propósito, queda umbrío por la pena, umbría como símbolo de luto, la pena negra que tiznar, está apenado, triste, mustio. Vemos concordancia con la umbría del soneto18, (v.12). Se queja diciendo que ahora duermo solo y uno, evidentemente el que duerme solo es uno. La pena es mi paz y mi batalla y su luto, hace una antítesis. Por primera vez aparece perro, que volverá en el soneto 8, (v.8), aquí es un perro fiel al dueño, pero tan pegado al dueño que es importuno o inoportuno.
    En cardos y penas llevo por corona, vemos que Hernández es un verdadero maestro en estrangular y estrujar las expresiones [ ]. Y asociamos corona a pensamiento, más el comodín de la pena, evidenciamos que su pensamiento está coronado por los cardos borriqueros de los caminos y la pena, que siembran sus leopardos, podría pensarse que el leopardo es el rayo amenazador, rayo que falta en este soneto, un rayo de uñas y garras de leopardo que salta sobre él. Además me evoca que los malos pensamientos siembran sus rayos y le destrozan sin dejar [le] bueno hueso alguno..
    Ha sido atacado por el rayo-leopardo-fiera y se da cuenta de que se halla herido por la pena y se lamenta de tanto penar para morirse luego.

  2. Norma

    Cuanta tristeza emana deéste poema. Y ocurre en la vida de muchos pero muy difícil es volcarla , de esta manera tan sentida en un poema.

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